Siempre había pensado que su vida era una película, donde la gente que se cruzaba por la calle no eran más que meros extras, de los cuales, a veces, algunos pasaban a formar parte del reparto, convirtiéndose así en personajes secundarios, co-protagonistas e incluso antagonistas. El cosmos había organizado para él un perfecto "show de Truman" particular.
...Y así siguió pensando hasta que el ego se lo comió.